Me acabo de comprometer con el arzobispo a hablar muy breve porque tenemos que salir para la misa. Vamos al grano. Primero, gracias Leo [Leonardo Boto, intendente de Luján] por recibirnos. Gracias Luján por recibirnos. Gracias también al Tano [Nicolás Angellotti, cura párroco de la Parroquia San José de La Matanza], a Mariel [Mariel Fernández, intendenta de Moreno], a Fede [Federico Otermín, intendente de Lomas de Zamora], intendente de la provincia de Buenos Aires. Gracias por venir, gracias a los vecinos, vecinas.
A este centro cultural lo inauguramos junto con el intendente, con Leo, un lugar que está además al lado de algo que vamos a inaugurar —supongo que pronto— es raro, pero tengo para mí la alegría, la satisfacción, el orgullo de decir que vamos a inaugurar el río Luján. Es una obra que cambia el comportamiento del río, cambia cada vez que llueve, me acuerdo de las cosas horribles que pasaron vinculadas al desborde del río y también de todo lo que hemos trabajado. Es una obra de 100 millones de dólares aproximadamente, es una obra muy importante que abarca toda la cuenca. Su manejo, que además tiene obras de agua y saneamiento, paisajísticas, obras de esparcimiento. Se está recuperando el río Luján y toda la región está recuperando el río, son más de un millón y medio de personas, son 15 municipios, junto con el río Salado, es de las obras hidráulicas más importantes que se están haciendo en la historia reciente de la Argentina.
Los invito hoy también a celebrar al Papa Francisco, mirando cómo se puede cuidar el ambiente, recuperar el río y recuperar el bienestar de los vecinos y vecinas de Luján.
Esto para mí es importante, quiero ser breve también, porque a un año de su fallecimiento estamos recordándolo con familiares, amigos, gente cercana, pero estamos recordándolo en un día en el que en la Argentina se reproducen los homenajes al Papa Francisco. Sabemos que el problema con estas personas, con estos individuos, con estos seres tan importantes, es que se pueden —como se dice— volver remera. Y si se vuelven remera y se vuelven frases, se olvida un poco cuál fue su obra, su motivo, su intención, su trabajo, su enseñanza. Yo creo que a un año estamos ya corriendo el riesgo de que el Papa Francisco sea solamente un argentino famoso en la historia, el más famoso, pero que el contenido, que sus palabras y sus enseñanzas, por las que tanto trabajó, se nos pierdan o se les pierdan a algunos.
Yo creo que no alcanza con recordar solo su figura, ni siquiera sus palabras, hay que contribuir a esa obra. Entonces yo quiero leer dos breves frases porque hoy también vamos a compartir este homenaje con otros sectores, Francisco dijo “El mercado solo no lo resuelve todo. Aunque otra vez nos quieren hacer creer este dogma de fe neoliberal. Se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente”. A la derecha, dijo Francisco, “se la combate con justicia social, que se presenta como el antídoto contra el avance de la ultraderecha”.
De Francisco recordamos algunas ideas fuertes, creo que todas las mencionamos porque están tan presentes en su prédica que es imposible no asociar a Francisco estas ideas: justicia social —la dije recién— quiero decir que en este mundo de hoy no es un valor o una práctica que esté universalmente difundida. Estamos en una lucha, estamos en una disputa. Hoy hay fuerzas del mundo, en todo el planeta, que consideran que la justicia social es una aberración, que la justicia social es lo contrario a lo que debemos practicar. Así que recordemos al Papa argentino, al primer Papa latinoamericano, recordemos siempre que no hay libertad sin justicia social.
En Francisco, también, está la cultura del encuentro y del otro lado la cultura de la cancelación, que hoy a veces la vemos expresada en palabras de agresión, de odio, en insultos, en desconocer, perseguir al que no piensa igual. Creo que seguir a Francisco, recordar a Francisco, sería realmente una aberración si lo hiciéramos sin tener en cuenta lo que nos enseñó sobre la necesidad, el imperativo de fomentar la cultura del encuentro.
Y por último, la paz, porque a mí me tocó en esa visita al Vaticano, tuve la suerte, el honor, el recuerdo maravilloso de poder compartir largas horas con él en su residencia. Y como decía recién, esta cuestión de Francisco y su velocidad, su atención y su sensibilidad. Francisco dijo “no nos interrumpan”, pero en un momento me pidió un minuto, me pidió disculpas, me dijo “mirá, a esta hora yo tengo que hacer una llamada”, que él hacía todos los días a un cura que estaba en la Franja de Gaza. Yo fui testigo, y fui testigo también de la humanidad, porque le hablaba, le preguntaba por los refugiados, por cómo estaban, por el alimento. La verdad es que hizo también un gran esfuerzo para enviar ayuda a quienes estaban sufriendo estas situaciones de guerra. Yo creo que perdemos la dimensión, porque hoy la guerra está todos los días en los medios de comunicación. Ya es como que nos hemos acostumbrado a que sigue la guerra, para la guerra, a que bombardearon en tal lugar, y de repente nos encontramos que mataron a cientos de chicos o que bombardearon universidades, o que están destruyendo puertos, instalaciones, calles, edificios, que hay persecución.
Estamos viviendo un tiempo muy difícil, donde parece que la guerra se convirtió en moneda corriente. Creo que para recordar a Francisco lo que debemos hacer es concentrarnos y ver qué podemos hacer todos los días para contribuir a la paz.
Muchas gracias.