Muchísimas gracias a todos, a todas. Gracias, Fede [Federico Susbielles, intendente local], por recibirnos de nuevo en Bahía. Gracias a los intendentes de la región que nos acompañan, gracias a tantos compañeros y compañeras, y gracias a los vecinos y vecinas de Bahía.
Vinimos hoy de nuevo, ya perdí la cuenta, Fede, pero acá estamos: en los malos momentos y en los buenos también. Hoy tendríamos que concentrarnos en eso porque —lo hablábamos— en cada una de las instancias que venimos recorriendo siempre aparece la situación que se está viviendo en la Argentina: el desamparo, la cuestión económica, el abandono, el desempleo, estas cuestiones.
Lo comentaba Fede: 45 por ciento de aumento de la demanda en los centros de salud de la provincia, del Municipio; 40 y pico por ciento, también, de aumento de la gente en situación de calle. Son tiempos muy difíciles. Pero hoy quería invitarlos a compartir la alegría de estas familias que con las 44 viviendas que entregamos hoy, cumplimos 145 viviendas en este barrio en Bahía. Un logro —que en las condiciones actuales parece casi imposible— gracias a la obstinación y el trabajo del intendente, el esfuerzo de las familias, la espera, la paciencia, la buena onda que le pusieron; y también un reconocimiento —lo quiero hacer públicamente— a la Cooperativa 15 de Diciembre, de acá, de Bahía, Pablo López como nuestro ministro de Economía de la Provincia en representación, pero la verdad es que un trabajo muy bien hecho.
Estamos, entre las tantas cosas que uno podría mencionar del presente tan extraño, tan bizarro que se está viviendo en la Argentina y en el mundo, con expresiones políticas que quieren destruir la salud pública, la educación pública, que no quieren vivienda social, infraestructura, universidad pública; ciencia, tecnología, la soberanía, todo en riesgo. En situaciones así, aprovecho para hacer un homenaje, acá, en Bahía donde hay varias, muy importantes, históricas, ahora vamos a ir también a visitar en Punta Alta una cooperativa, un homenaje a los trabajadores y trabajadoras de las cooperativas de la provincia de Buenos Aires. Las viviendas —sinceramente lo digo, lo hablábamos con la gente del Instituto— son de primerísima calidad, hechas en tiempo, sin problemas de ningún tipo. Lo quiero decir así: es el pueblo y los trabajadores trabajando para el pueblo y los trabajadores, gracias.
Hay quienes no entienden esta idea de cooperativa. Los que vivimos en la Argentina y pasamos situaciones de crisis, como fue el 2001, sabemos que las cooperativas han tenido un papel muy importante cuando se abandonaban empresas, cuando los puestos de trabajo estaban en riesgo, los trabajadores encontraban así una forma de organización. Pero en la provincia de Buenos Aires son mucho más que eso, a las cooperativas eléctricas, también a las que llevan adelante trabajo de construcción, de vivienda, de obra pública, son una forma organizativa –se me escapa decirlo, no me puedo contener porque la verdad es que son discusiones que no tendríamos que estar dando– le quiere cobrar este Gobierno nacional impuestos a las ganancias. Pasó con el anterior, le querían cobrar el impuesto a las ganancias a las cooperativas y no lo entienden, no hay forma de explicarles.
Como son organizaciones de trabajadores, como son asociados de las cooperativas, hay algo que no tienen las cooperativas: no hay ganancias. Le quieren cobrar impuestos a las ganancias pero la cooperativa genera un excedente que se distribuye entre quienes participan de la cooperativa. Fíjense, mientras les quieren cobrar impuestos a las ganancias a las cooperativas, se lo perdonan a las grandes transnacionales, se lo perdonan a los que vienen a llevarse nuestros recursos naturales y no les piden nada. Un homenaje de nuevo a las cooperativas bonaerenses, por su esfuerzo, por su trabajo, porque están donde no va a estar una empresa privada, como el Estado; tenemos mucho en común.
Hemos venido hoy a inaugurar estas viviendas; también mecho la cuestión de los alquileres. Escuchaba —y siempre nos pasa cuando recorremos las provincias, el otro día estuvimos en Tornquist, entregando viviendas también— lo que están cobrando los alquileres. Y esto tiene que ver con que en todos los lugares del mundo, los países más avanzados, los más capitalistas de todos, incluso los gobiernos de la derecha y de la ultraderecha, se han dado cuenta de que hay un problema con la vivienda y que si dejamos todo en libertad, no es cuestión de que el dueño de la vivienda no reciba una retribución, el tema es que esa retribución la pueda pagar una familia. Como siempre en la economía, no suelen estar las soluciones ni en un extremo ni en el otro, hay que buscar balances, equilibrio, hay que encontrar acuerdos.
Y en economía, piensa el Presidente actual y los que lo rodean que las cosas se arreglan solas, que hay que dejar todo en libertad. En general, en economía —y me dediqué toda mi vida a estudiar eso— son relaciones de fuerza, relaciones de poder, en general cuando vos ponés al débil con el fuerte, en economía gana el fuerte. Cuando ponés a la pyme con el conglomerado, el monopolio, gana el monopolio. Cuando ponés al consumidor con una gran empresa, gana la gran empresa. Cuando ponés al pequeño contra el grande y nadie hace nada, gana el grande. Entonces, no es que la economía genera igualdad, genera equidad por sí sola, no es que lo privado ande mal, lo que pasa es que nosotros sabemos que las cosas andan bien, pero andan mejor si cuidamos al más débil.
No estamos discutiendo el extremo, estamos discutiendo cómo hacer para que la gente pueda pagar su alquiler. Escuchaba que los alquileres están a 700, 800 lucas, recién una en las viviendas decía “casi todo el sueldo”; esto es nuevo, porque alguien dijo “todo en libertad, vamos a sacar la regulación, el Estado es malo, no se tiene que ocupar ni de la salud, ni de la educación, ni de cuidar a los consumidores, ni de cuidar a las pymes”. Y así estamos, y los medicamentos se fueron a cualquier lado, la salud se fue a cualquier lado, los alquileres se fueron a cualquier lado y el bolsillo no le alcanza a nadie.
Y fíjense algo más, porque lo estamos viendo —podría pedir que levanten la mano pero no estamos haciendo uno de esos experimentos— ¿quién está endeudado y con quién? Con el banco, con la tarjeta, ahora que aparecieron las billeteras, con las billeteras, con el prestamista. Y una cantidad enorme, millones y millones de familias argentinas están endeudadas con alguno de estos prestamistas.
Y yo preguntaba cuál es la tasa de interés. Ustedes vieron que la tasa de interés, cuando te la ponen, la ponen en letra chiquita, con siglas que nadie entiende: “tasa efectiva anual”, pero después llega la cuota. Y después, resulta que el problema no es solo la cantidad de familias endeudadas o lo alta que está la tasa de interés por esta idea absurda de que el mercado se regula solo y es para el bienestar del conjunto; no es así. Está muy bien que se preste plata cuando se necesita, pero tampoco puede ser que sea la desprotección total, y esto es lo que está pasando.
Entonces, prestan los bancos, las tarjetas, las billeteras que cobran una enormidad, prestan los prestamistas de las esquinas que cobran otra enormidad; y para qué se están endeudando las familias argentinas, porque uno dice: “todo el mundo endeudado, habrán tomado créditos para comprar una casa, un auto”. No, el endeudamiento es para comer, para pagar cosas cotidianas, los gastos fijos. Porque claro, se desregulan las tarifas, los medicamentos, el alquiler, y lo único que quiere este Gobierno es regular el salario y la jubilación, entonces el libre mercado actúa de un lado y del otro no, paritaria cero.
Y creo que es importante considerarlo, porque hoy hablábamos con las familias que recibieron las viviendas, y no es solo que reciben las viviendas y entonces ya no tienen que pagar algo que tal vez no podían pagar, sino que si construimos viviendas se benefician todos los demás también porque entonces hay menos presión sobre el mercado de alquileres. Es una política que están haciendo todos los países del mundo menos uno, que es la Argentina, porque han decidido destruir el Estado.
Hay cosas que sin Estado, fíjense, con la catástrofe climática que hay en el planeta, el cambio climático, ¿quién lo va a hacer? ¿Los vecinos? Hay que cambiar las instalaciones de todas las ciudades, a veces instalaciones enteras, por eso, Fede, Kato [Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos], felicitaciones porque está avanzando ya la etapa 1 y ahora viene la 2 del Canal Maldonado. Es triplicar un canal que nunca había desbordado, miren si no habrá cambio climático, y algunos de esos ridículos que están ahí en la Capital Federal, que dicen que no hay Zona Fría: vengan un día a Bahía a ver cómo se vive en Bahía. Desde el escritorio, desde el avión o desde un hotel en el extranjero, nos dicen donde hay frío y donde hay calor en la Argentina.
Entonces, la verdad es que hoy venimos con las viviendas, hemos estado con la entrega de patrulleros también. No quiero quejarme, no vine a eso, han sacado toda la colaboración del Gobierno nacional, en salud, en educación, en jubilaciones, para los maestros, todo, también para la seguridad. Para la seguridad contábamos con un fondo para poder reponer y poder construir la infraestructura y la tecnología que se necesita para la seguridad, los sueldos para la seguridad; eso se terminó todo, pero hoy la Provincia de Buenos Aires destinó recursos para que en Bahía hoy podamos estar entregando 17 nuevos patrulleros que hacían falta. Saben que con las inundaciones se perdieron 18, trajimos 25, ahora 17 y seguimos trabajando.
Y después, esta política tan importante que tiene que ver con las escrituras. Hoy son más de 500 familias que reciben la escritura, recién escuchábamos, muchas las esperan desde hace 5, 10, 15, 20, 25, 30 años, hemos entregado escrituras a familias que la esperaban hace 60 años. ¿Y por qué no tienen la escritura las familias? Y, porque el mercado no es que no funcione, es que no funciona igual para todos. Por el mercado, el que tiene la plata se puede comprar una casa, el que tiene la plata puede hacer un montón de cosas, el que no la tiene, no resuelve todo el mercado. Es tan fácil, porque es algo absurdo, les digo en serio: no lo cree nadie que destruir el Estado puede ser una buena idea, no lo cree nadie. Después, mejorarlo, seguro, más eficiente, todo eso seguro, ¿pero destruirlo?
Entonces, esto de las escrituras tiene que ver con lo mismo, porque la escritura se puede hacer en una escribanía privada, pero sale 4, 5, 6 millones de pesos y no todos la pueden pagar. Y la escritura es el documento de identidad del hogar, es lo que acredita la propiedad, y no tenerlo, decía el ministro, en el extremo, una cuestión de una ocupación, una cuestión de una disputa; la escritura certifica quién es el propietario. Algunos hablan de seguridad jurídica cuando son monopolios extranjeros, a mí me interesa esto de la seguridad jurídica cuando son familias de trabajadores. Porque hay gente que no duerme por el tema de la escritura. Con el ministro Mena, siempre decimos, con la escritura podés conseguir un crédito, podés usar la casa como garantía para que otro alquile, varias cosas que sin escritura no se puede.
Lo más importante, que por eso suele ser un trámite y un acto tan emocionante, es que con la propiedad y la escritura también se la podés dejar a la generación que viene, es un poco lo que queremos acá en la Argentina, aunque algunos no lo entiendan, que la generación que viene tiene que vivir mejor que la anterior, y para eso hay que tener política pública. “Mi escritura, Mi casa”: 150.000 escrituras gratuitas en la provincia de Buenos Aires. Es un programa para nosotros muy importante, que es esta felicidad y esta emoción de recibir algo que te da certidumbre, que te da tranquilidad y que es un derecho, porque está consagrado por nuestra Constitución, nuestras leyes.
La vivienda es también un derecho, pero no todos la pueden comprar, algo hay que hacer y para eso hay que tener una política pública. Así que hoy, con todo esto, también repasando las obras en situaciones muy difíciles. No hay obra en ningún lado de la Argentina prácticamente, lo digo con total honestidad, porque ha parado el Gobierno nacional 1.000 obras en nuestra provincia, no es una novedad, lo avisaron, lo dijeron, “cero obra pública” y así estamos. Entonces, las rutas nacionales están en un estado calamitoso, con todo lo que se va rompiendo y, obviamente, todo lo que falta.
En casos como Bahía, nosotros dijimos, eso es imposible; porque si decimos “cero obra pública”, si nos borramos todos, cómo va a hacer Bahía, que cada vez que cae agua pasa, obviamente, una situación de angustia con lo que ocurrió. Así que acá estamos haciendo ese esfuerzo, que no es ni del Gobernador, ni del ministro, ni del intendente solamente, es un esfuerzo de todo el pueblo bonaerense que es solidario con la situación de Bahía.
Así que vamos a seguir, vamos a continuar con las obras, las que tienen que ver con el agua potable cuando no hay, con las cloacas, obras públicas tan postergadas, y después triplicar el Maldonado y todo lo que tiene que ver con evitar de nuevo que con… Ahora se viene “El Niño”, de nuevo, dicen que va a haber problemas, así que hay que prepararse, con más razón, seguir invirtiendo en maquinaria, en infraestructura.
De nuevo y para terminar, hoy hemos venido con buenas noticias, hemos traído escrituras, viviendas, patrulleros, pero hay que seguir trabajando. No puede ser un país donde lo que empieza a faltar es el sueldo para llegar a fin de mes, donde se han perdido medio millón de puestos de trabajo, donde la gente la pasa cada vez peor. Hace falta también revisar la política nacional, festejan en la Bolsa de Nueva York, tocan la campanita. El tema es que puedan festejar también en los barrios, que puedan festejar en las fábricas, que se pueda festejar que hay trabajo para todos, que se puede vivir mejor, así que ese es nuestro compromiso.
Muchísimas gracias, cuenten con nosotros, gracias, Bahía, mucha fuerza, a seguir peleando, a seguir luchando, son derechos de ustedes, que nadie se los quite, que nadie les diga que hay que pedir permiso para los derechos de cada uno.
Muchas gracias.