Los derechos laborales son progresivos, una mejora constante. No renunciemos a ellos.

El 1° de mayo de 1886, en la ciudad de Chicago, se inició una lucha histórica que marcaría un antes y un despué en la historia de los derechos de las y los trabajadores. A casi 150 años de aquel hito su legado sigue vigente.
Los derechos laborales no son estáticos ni definitivos: son el resultado de procesos colectivos, de organización y de conquistas sostenidas en el tiempo. Se construyen y se amplían de manera constante
Por eso, más que nunca, es fundamental valorarlos y sostenerlos. No renunciemos a lo que tanto costó conseguir.