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Juicio CNU II La Plata

“Cincuenta Navidades sin Patulo”

Tras el testimonio de Federico Rave sobre la persecución y el ensañamiento de la CNU contra su familia y el secuestro y asesinato de su hermano “Patulo”, uno de los imputados pidió ampliar su indagatoria.

Miércoles 29 de Abril 2026
“Cincuenta Navidades sin Patulo”
Abogados querellantes durante la audiencia de hoy

Tras el testimonio de Federico Rave sobre la persecución y el ensañamiento de la CNU contra su familia y el secuestro y asesinato de su hermano “Patulo”, muy querido por la joven militancia platense, Castillo uno de los imputados, señalado como el jefe de la patota que irrumpió en su casa en diciembre de 1975, pidió ampliar su indagatoria.

Por Gabriela Calotti

“Patulo era un ejemplo de hermano y de compañero”, sostuvo el miércoles Federico Corazón de Jesús Rave durante una difícil y conmovedora declaración testimonial presencial ante el Tribunal Oral Federal Nº1 de La Plata, en el marco del segundo juicio contra la Concentración Nacional Universitaria (CNU), una banda paraestatal armada de ultraderecha peronista que sembró el terror en la ciudad en los años previos al golpe cívico-militar.

A Ricardo Arturo Rave, a quien apodaban cariñosamente “Patulo” en el seno de su familia numerosa y entre la militancia juvenil de los años 70 por ser reconocido en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) lo secuestró un patota de la CNU, la madrugada del 24 de diciembre de 1975.

Desde hacía varios meses, la familia venía siendo hostigada: primero con el secuestro de su hermano Miguel cuando iba rumbo a la escuela primaria de 13 y 42, con las bombas colocadas en la entrada de la casa y la detención de dos de sus hermanos mayores. “A casa fueron por la militancia de toda la familia Rave”, aseguró.

Patulo y Federico compartían no sólo su militancia en la UES sino su pasión por Gimnasia y Esgrima de La Plata. Corría 1975. “Ibamos siempre a la cancha y un día me mostró al ‘Indio’ Castillo cuando íbamos a un clásico y entonces nos volvimos a casa”, explicó al Tribunal.

“Ese tipo que Patulo me marcó fue el que vino a casa y dirigía la patota. Era el Indio Castillo (…) Grábenselo. No me olvido más”, sostuvo Federico Rave quién al prestar juramento antes de iniciar su declaración fue tajante y claro: “Juro decir la verdad. A eso vengo”, afirmó.

Por secuestros, tormentos y asesinatos de una brutalidad infinita según los testimonios, están imputados en este juicio oral y público tres activos miembros de la CNU: Carlos Ernesto “El Indio” Castillo, Juan José “Pipi” Pomares y Antonio Agustín “Tony” Jesús. Los tres siguieron la audiencia por zoom. Los dos primeros desde la UP Nº34 de Campo de Mayo y el tercero desde su casa en Villa Elisa pues tiene domiciliaria por temas de salud.

Las víctimas que llegaron a este juicio eran estudiantes con militancia política y/o actividad gremial en sus trabajos: Jorge Rosendo Ruda, Ricardo Arturo Rave, Alcides Emilio Méndez Paz, Daniel Rayson Midon, Carlos Alberto Sathicq, Horacio Salvador Urrera, Leonardo Miceli, Graciela Herminia Martini, y Néstor Hugo Dinotto. Las otras víctimas secuestradas y sometidas a tormentos son Walter Fabián Martini, Elia Zanata, Daniel Pastorino y Adelaida Ursula Barón. Nueve de ellos fueron asesinados. A la CNU se le atribuyen más de 70 asesinatos en La Plata y alrededores.

La CNU actuaba con una brutalidad extrema, en zonas liberadas por la policía bonaerense y el Ejército y abandonaba los cuerpos de sus víctimas en lugares públicos, algunos alejados de la ciudad, como caminos, arroyos o la vera del Río de La Plata.

Navidad de luto

La persecución y vigilancia de la que era objeto la familia Rave, integrada por sus padres, Luis Homero y María Juana y nueve hijos, de los cuales siete varones -Luis Homero, Gustavo Adolfo, Carlos Marcelo, Guillermo, Ricardo Arturo, Federico del Corazón de Jesús, Mariana, Miguel Gerardo y María Verónica.

Al secuestro por 24 horas de Miguel, cuando iba camino a la escuela primaria de 13 y 42, le siguieron dos bombas colocadas en la casa. La primera pudo ser desactivada. La segunda no. “Quisieron volar la casa con la familia adentro”, exclamó acongojado. Sus hermanos Guillermo y Gustavo ya habían sido detenidos en algunas ocasiones.

“Después vino lo peor. El 24 de diciembre (1975) estábamos durmiendo. Patulo, Miguel y yo dormíamos al fondo (…) Patean la puerta y entran tres al cuarto (…) entraron con ropa verde oliva, borceguíes y armas largas. El Indio Castillo tenía una camisa crema y una 9 mm en la mano”, recordó. “Sale Miguelito y el Indio lo agarra a Patulo y lo lleva adelante”.

Los llevaron al primer patio. “El flaco que me apuntaba me cagó a patadas”, explicó Federico, quien muchos años más tarde reconoció en la página 217 del libro “La CNU: el terrorismo de Estado antes del Golpe” (Daniel Cecchini y Alberto Elizalde Leal) a aquel matón que lo había golpeado y amenazado. Se trata de Jacek Piechoccki, conocido como “el alemán”, miembro operativo de la banda que funcionaba como brazo armado universitario de la Triple A. Poco después en la audiencia le mostraron esa página del libro y reafirmó: “éste es el que me apuntaba”.

Las querellas entregaron un ejemplar del libro al Tribunal para que lo agregue a las pruebas de este juicio que comenzó el 23 de febrero pasado.

Esa noche “rompieron todo, hicieron un desastre y se llevaron a Patulo. Verónica lloraba, mami lloraba. ¡Era puro terror! Nunca vi nada igual”, relató Federico antes de precisar que fue entonces cuando “El Indio le dice a Patulo ‘vos que ya te conozco, andá a buscar los documentos y vení con nosotros”, agregó en medio de un llanto incontrolable.

“Fue la última vez que vi a Patulo. No sabés mi vieja cómo estaba”, dijo ante el silencio absoluto de la sala de audiencia.

Al día siguiente fue su padre quien apareció en la casa “desgarrado” diciéndoles: “lo mataron, lo rompieron todo”, recordó Federico que trazó un paralelismo con el asesinato a patadas de Fernando Báez Sosa, perpetrado en enero de 2020 en Villa Gesell y ante el cual “la sociedad estaba horrorizada”. En los años previos al golpe, la CNU sembró terror y horror en la ciudad de las diagonales.

Tras el secuestro de la casa familiar de la calle 8 Nº 532 entre 42 y 43 de La Plata, Patulo “estuvo en la Quinta (ndlr: la Comisaría 5ª de La Plata). Lo tuvieron ahí”, precisó.

Cuando lo secuestraron, Patulo “tenía una camisa verde clarita”. “Lo desvistieron. Apareció colgado en el Puente de 30 y 90 (ndlr: Puente de Fierro) vestido de policía. Lo torturaron, lo cagaron a palos y nos destruyeron”, precisó. El cuerpo de Ricardo Arturo Rave presentaba 32 impactos de bala, sostuvo.

Su padre, Luis Homero, un hombre alto y fornido de 1,90, no tuvo fuerza para reconocer el cuerpo acribillado de su hijo. Lo hizo un vecino, el comisario Martín Alzoaga que lo acompañó aquel día de Navidad a la comisaría.

Después del secuestro de Miguel, Patulo ya no vivía en la casa. Para entonces se había instalado en Berisso donde trabajaba, pero ese 24 había ido a la casa familiar porque al día siguiente viajaba a Villa Gesell a ver a su novia. Claramente la familia estaba bajo vigilancia. “Estos tipos sabían lo que hacían. El día del velorio de Patulo fue (el día de) Navidad”, sostuvo emocionado.

Durante su declaración, Federico Rave mencionó dos episodios que le confirmaron a la familia que detrás del secuestro y brutal asesinato estaba la CNU. El primero tiene que ver con dos guardavidas que en verano trabajaban en la pileta de natación del predio del sindicato Amemop, de los trabajadores de Obras Públicas. “Un día el guardavidas le dice a Diego Anacleto ‘a Patulo Rave lo hizo la CNU’”.

El segundo comentario se lo hijo uno de los jerárquicos de la CNU, Patricio Errecarte Pueyrredón al papá de Diego Rubini: “al cachorro Rave, lo hicimos nosotros”.

“Mis hermanos eran buenos cuadros políticos y muy queridos por la gente”, sostuvo Federico Rave durante su testimonio ante el Tribunal Oral Federal Nº1 de La Plata, presidido en la sala por el juez Fernando Minguillón. Sus pares Jorge Gorini y María Gabriela López Iñiguez siguieron esta séptima audiencia de forma virtual.

La familia Rave había llegado a La Plata en enero de 1970. Se instalaron en una casa “chorizo” con tres patios y varias habitaciones en la calle 8. Todos trabajaban y los varones militaban, los más grandes en la Juventud Peronista (JP), en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y los más chicos en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).

Al describir el clima de violencia política que se iba apoderando de la ciudad, en particular tras la llegada a la gobernación de Victorio Calabró, procedente del sindicalismo ortodoxo que dirigía la poderosa Unión Obrera Metalúrgica (UOM), comentó que “teníamos mucho miedo a la CNU”.

Contó entonces que en muchas escuelas secundarias de la ciudad había preceptores de la CNU, que la patota se dedicaba a romper asambleas y manifestaciones y recordó concretamente una inmensa manifestación en Plaza Moreno que había sido convocada por la UES. “Llegaron en patrulleros tirando gases y rompieron esa concentración”, recordó.

“La CNU paraba en la confitería La París” en 7 y 49, en pleno centro de la ciudad, agregó. “Eran loquitos asesinos que se dedicaron a reventar gente”, afirmó al describirlos.

Por las querellas estuvieron en la sala los letrados Pablo Llonto y Rodrigo Cano Malacalza, querellantes particulares en nombre de la familias Rave y Urrera; Verónica Bogliano y Camila Gelini, por la subsecretaría de Derechos Humanos bonaerense, Guadalupe Godoy por la Liga Argentina de Derechos Humanos. Ana Oberlin como fiscal auxiliar por el Ministerio Público Fiscal (MPF). De forma virtual siguió la audiencia la abogada querellante del colectivo Justicia Ya, Pía Garralda.

También siguieron la audiencia por zoom los abogados defensores de los imputados, Juan Domingo Pesquera -por Pomares-, Fernando Castejón -por Antonio Jesús- y Lisandro Sevillano, defensor oficial de Castillo.

Tras la testimonial de Federico Rave y luego de un breve cuarto intermedio el abogado de Castillo dijo que su defendido quería “ampliar su declaración indagatoria”. El juez Minguillón le respondió que será programada para próximas audiencias.

La familia Rave después de Patulo

Tras el asesinato de Patulo, lo familia Rave se fue de la ciudad y de alguna manera tuvo que dividirse porque el padre siguió trabajando en la planta de Pepsi Cola en la localidad de Bosques y viajaba los fines de semana a ver al resto de la familia. “Tuvimos que ir a escondernos a Santa Teresita. Yo había conseguido un trabajo en Mar del Tuyú y me iba caminando por la playa para que no me vieran”, recordó.

Los meses que siguieron al golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976 fueron sumamente duros para la familia. “El 5 de julio del 76 mataron a Gustavo y el 5 de agosto matan a Marcelo”.

“Rehacer la vida no fue fácil. Tuve que reconstruirme. Trabajaba como albañil”, contó, entrecortado por el llano en varios tramos de su relato.

“Con nueve hijos, los que quedamos le dimos a mi mamá 27 nietos. Esa fue nuestra vida. Eso nos hicieron. Ellos se encargaron de hacer mierda a los Rave”, afirmó Federico con entereza mirando al juez a la cara.

“Pasamos 50 Navidades sin Patulo”, sostuvo Federico Rave de 69 años. “Patulo nació el 3 de abril de 1957. Tiene 70 años”, agregó Federico que al momento del secuestro tenía 18 años.

“Yo no quiero venganza. Queremos justicia. Nosotros amamos la vida”, enfatizó al conlcuir su valioso testimonio, aplaudido por el público presente en la sala, entre familiares de víctimas de la CNU y de organismos de derechos humanos.

También estuvieron presentes una decena de estudiantes de entre 15 y 18 años pertenecientes a las escuelas de Educación Profesional Secundaria Técnica Nº1 y Técnica Nº5 junto a tres docentes de Historia, Práctica del Lenguaje y Ciencias Sociales, en el marco del programa Escuelas con Memoria, impulsado por la Subsecretaria de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires.

La próxima audiencia, número 8, está prevista para el lunes 4 de mayo a las 9.30 hs.

Las audiencias de este segundo juicio contra la CNU platense, son mixtas, es decir presenciales y virtuales. Son transmitidas en directo por los canales de Youtube del Poder Judicial (https://www.youtube.com/@pjn-videoconferencias); por la página web del Centro de Información Judicial (CIJ) (www.cij.gob.ar); y por el canal de Youtube de La Retaguardia TV, único medio de comunicación que desde hace años transmite en directo juicios por delitos de lesa humanidad (https://www.youtube.com/user/laretaguardia).